La Val d'Aran, paisajes sobrecogedores y pueblos c

11 - Sep

¿Hay nada mejor que un buen plato de cuchara sabroso y contundente, cocinado a fuego lento y con ingredientes de la tierra para entrar en calor? Rotundamente no. Y si el escenario es la Val d’Aran, el único valle de los Pirineos catalanes de vertiente atlántica, este plato tiene un nombre: la Olla Aranesa.
Este exquisito plato nos servirá de pretexto para recorrer esta comarca leridana de paisajes sobrecogedores y pueblos con encanto. La ruta nos permitirá conocer pueblos e increíbles rincones, descubrir sus iglesias y sus gentes.
La ruta
Empezamos en el extremo más oriental del Pirineo leridano. Del Port de la Bonaigua, a casi 2.100 metros de altitud, bajamos con cuidado de no despistarnos por el espectáculo visual del valle glacial por el que discurre el río Ruda, hasta Baqueira-Beret, una de las grandes estaciones de esquí de España. Tras disfrutar de su casi infinita oferta deportiva y de ocio tanto en invierno como en verano, seguimos hacia Pla de Beret y, de ahí, a Montgarri, un pueblo a más de 1.600 metros de altura ya deshabitado por las duras condiciones de sus inviernos. Sin embargo, pervive el santuario de Montgarri, construido en 1117 (aunque el edificio actual es del siglo XVI) a la vera del río Noguera Pallaresa.
De allí nos vamos a Tredòs. Además de conocer una de las joyas románicas del Val d’Aran, la iglesia de Santa María de Cap d’Aran, del siglo XI, podemos descansar en su pequeño balneario. Y, desde él, caminar hasta el refugio de Colomèrs, desde donde seguro que nos asombraremos con la vista de los casi 40 lagos que salpican el grandioso paisaje pirenaico. De Tredós llegamos a Salardú, la capital del Naut Aran (Alto Arán), donde destacan la Plaza Mayor y la iglesia románica de Sant Andreu.
El siguiente punto de nuestra ruta es Arties. El pueblo, con construcciones típicas de montaña y bien provisto de buena oferta gastronómica, es una antigua villa termal de aguas sulfurosas en la orilla del río Garona, que viaja hasta Francia. Aquí podemos deleitarnos con el románico presente en la iglesia de Santa María y el gótico en la de Sant Joan. Y, luego, podemos coger los senderos que conducen hasta los lagos de alta montaña de Tòrt de Rius, Mar y Rius.
Una vez hemos realizado las visitas obligadas a esas tres joyas naturales, partimos hacia Vielha-Mijaran (Medio Arán), capital comercial y administrativa que concentra la mitad de la población del valle y donde nos encontramos a Sant Miqueù, la robusta torre-campanario, la fábrica de Lana y la torre del General Martignon, que alberga el Museo de Cultura, Historia y Costumbres Aranesas. La ruta continúa y nosotros con ella. Paramos, por ejemplo, en Arròs para dejarnos sorprender por el campanario octogonal de la iglesia de Santa Eulàlia.
Nos queda poco pero igualmente interesante que los puntos anteriores. Es Bòrdes es el último pueblo del Mijaran, o el primero, según por dónde comencemos. Pero se mire como se mire, aquí tenemos que ver su iglesia románica y emprender el camino hacia Artiga de Lin, una excursión inolvidable que desemboca en un paraje de barrancos que vierten generosamente sus aguas al río Joeu.
Nos vamos hacia Bossòst, localidad vecina de Francia llena de tiendas y restaurantes y del espíritu del románico lombardo que asoma en su templo parroquial. Llegamos al final del trayecto y ahora sí, nos merecemos un descanso. El que nos ofrece la acogedora villa termal de Les, cuyos manantiales han sabido mantener sus raíces ancestrales en la fiesta de Eth Haro que, coincidiendo con el solsticio de verano, reúne en torno a un enorme tronco de abeto (el haro) danzas tradicionales y hogueras.
El sabor
La Olla Aranesa es un plato típico de montaña, ideal para disfrutarlo cuando hace frío y digerirlo con calma. Para prepararlo, ponemos la noche anterior en agua fría las alubias y los garbanzos por separado. Colocamos una olla al fuego con las alubias, previamente escurridas, el tocino, el jarrete, la costilla, la gallina y el hueso de jamón, y cubrimos con agua. Aparte, pelamos y cortamos la cebolla en trozos grandes, lavamos las zanahorias y añadimos ambas verduras a la olla. Cuando hierve el agua, echamos los garbanzos y sazonamos.
Dejamos cocer a fuego medio 45 minutos. Mientras, pelamos las patatas, picamos la col y… a la olla. Mantenemos el guiso otros 45 minutos, y cinco minutos antes de retirar del fuego añadimos la longaniza y las butifarras. Retiramos y dejamos reposar 20 minutos. A la hora de presentarlo, servimos por un lado las legumbres y por otro lado las carnes y las butifarras cortadas en trozos. Esta receta típica del Val d’Aran destaca por su alto valor calórico proveniente de la carne y derivados; minerales como potasio, fósforo y hierro y vitaminas como B1, B6 y niacina.


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